En ocasiones la hipersensibilidad sensorial se puede confundir con problemas de conducta, debido a las reacciones que ésta provoca en niños y niñas. Por ello, hoy, desde el Colegio María Corredentora, queremos abordar en qué consiste una de las hipersensibilidades sensoriales más desconocidas, la hipersensibilidad táctil, y hacerlo a través de 4 sencillas pautas que pueden ser de gran ayuda para las familias explicadas por la terapeuta ocupacional del colegio, Rocío Pérez .
Englobamos este artículo en «Del Cole a Casa», la nueva iniciativa que ha puesto en marcha el Colegio María Corredentora para abordar cuestiones concretas que pueden inquietar o interesar a las familias de niños y jóvenes con discapacidad intelectual a través de la experiencia de los profesionales del centro. Un lanzamiento que el colegio hace a pocos días de la celebración del Día Mundial de los y las Docentes, el próximo 5 de octubre.
¿Qué es la Hipersensibilidad táctil?
La hipersensibilidad táctil aparece cuando un niño percibe el contacto físico o con ciertas texturas como demasiado molesto o intenso. Esta sensación puede llevar al niño o la niña a rechazar alimentos, agua, ropa, caricias o determinadas sustancias no porque no le gusten, sino porque su sistema nervioso interpreta ese estímulo como excesivo.
¿Cómo podemos abordarla ? A continuación, de la mano de Rocío Pérez, terapeuta ocupacional del Colegio María Corredentora, se presentan 4 sencillas pautas que pueden realizarse en casa y en el colegio.
4 Pautas para abordar la Hipersensibilidad Táctil

1. Utiliza el juego para crear experiencias positivas con ciertas texturas.
Por ejemplo, juegos en los que el niño/a tenga contacto con arena, plastilina, espuma de afeitar, etc. para facilitar que identifique este contacto como algo divertido y positivo.
2. Masajea sus manos y pies de forma suave, introduciendo poco a poco distintas texturas y materiales.
También puede ser positivo permitir que sus pies estén en contacto directo con alfombras o con el césped en diferentes juegos
3. Anticipa siempre lo que va a hacer o lo que va a tocar.
Antes de someter al niño a una experiencia que puede generarle cierto nivel de alerta, facilita su auto regulación a través de la actividad física.
4. Respeta su ritmo.
Es preferible siempre ir poco a poco, invitando al niño a participar en la actividad y acompañándole en lugar de forzarle. Cada pequeño paso puede ser un gran avance para él/ ella. No lo olvides.
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